7 Estrategias para aprender nuevas habilidades

Siempre escuchamos sobre las etiquetas que existen para aprender y cómo la enseñanza también debe alinearse a estos “estilos” de aprendizaje, esto siempre ha sido una interrogante para mi pues durante mi época escolar y universitaria tuve diferentes profesores, y poco recuerdo sobre su contenido, sin embargo si recuerdo a unos pocos de manera excepcional y son en ellos en quienes me baso para mejorar cada semestre mi metodología de enseñanza. 

Googleando, encontre una charla TEDxUWLaCrosse, donde la Dra. Tesia Marshik compartía un hecho que me dio aun más preguntas: En 40 años de investigación sobre estilos de aprendizaje ella encontró que hacer coincidir los estilos de enseñanza con los estilos de aprendizaje no hace ninguna diferencia, pues en su propia investigación, la Dra. Marshik descubrió que los estudiantes aprendieron de la misma manera, independientemente de la forma en que se les presentó el material.

Entonces, ¿cuál es realmente la mejor manera de aprender?

1.      Deshazte del “estilo de aprendizaje” de moda y busca el tuyo

Creo que en primer lugar, todo depende de lo que intentes aprender pues si es algo que te motiva, eso puede influenciará en la velocidad con la que aprendes pues estarás más abierto al mismo. Por ejemplo, si estás intentando aprender un nuevo idioma para mejorar tu CV, ir de viaje a otro país o conseguir un ascenso, no sólo te matricules en una academia, no te limites a lo básico, ve más allá: lee un libro , mira también programas de televisión, escucha música y conversa con personas del país de tu interés (ahora hay aplicativos para ello!). Todo a tu ritmo y a tu propia velocidad de aprendizaje. 

2.      Haz que aprender sea más significativo para ti

Una razón principal por la que los “estilos de aprendizaje” no funcionan en algunas personas es que solemos aprender mucho más y mejor si encontramos el significado de nuestro aprendizaje; eso es la clave.

Cuantos de nosotros hemos aprendido fechas históricas y cifras en la escuela, pero ¿cuántos de nosotros, realmente las recordamos? Y por el contrario, ¿cuantos de nosotros recordamos el primer castigo en la escuela, la primera buena y mala nota, la mejor felicitación que nos han hecho? Y eso es porque, sólo la información que fue significativa para nosotros, aquella que hemos podido conectar con nuestra vida y experiencias es la que más recordamos.

Si intentas forzarte a memorizar, es probable que lo olvides. ¿Recuerdas todas esas veces que intentaste memorizar fórmulas sin entender su relevancia o fechas de eventos que no entendías? Para que el aprendizaje se mantenga, es importante hacer conexiones con nuestra vida y ver cómo encaja.

Así que, la próxima vez que tome una clase de costos y presupuestos, en lugar de memorizar una fórmula, intenta comprender qué relevancia tiene en la práctica y cómo puedes usarla en tu beneficio, ya sea en tu vida o en tu empresa y descubrirás que puedes comprender los conceptos mucho más rápido.

3.      Aprende Haciendo

Los humanos tenemos el aprendizaje en nuestro ADN, y aprendemos mejor cuando realizamos las tareas que estamos tratando de aprender. Por ejemplo, no importa cuán buenas fueron las explicaciones que me daban mis profesores de matemáticas, sólo cuando hacía el ejercicio y aunque al principio lo hacía mal, aprendía; otro ejemplo es nuestra querida universidad, pues aunque la mayor parte de nuestro aprendizaje profesional se llevó a cabo en la casa de estudios, sólo una vez que ingresamos a trabajar y comenzamos a aplicar lo que estudiamos, es realmente cuando aprendemos.

Entonces, comienza a desarrollar nuevos hábitos para reforzar las nuevas habilidades deseadas, comienza con poco y recompénsate cada vez que lo hagas, así construirás un patrón de comportamiento que reforzará lo que estás aprendiendo de una manera positiva. Descubre por ti mismo qué funciona y qué no, recuerda, cuanto más practiques aquello que quieras saber, más aprenderás. 

4.      Enseña lo que sabes

Bien dicen que el que enseña, aprende dos veces. Una de las formas más sorprendentes de aprender una nueva habilidad es enseñársela a otra persona.

En un estudio, dos grupos de participantes estudian el mismo pasaje, con diferentes expectativas. Se esperaba que un grupo lo enseñara más tarde y que el otro hiciera una prueba. Al final, ambos grupos rindieron una prueba con respecto del material. ¿Adivinen qué grupo lo hizo mejor? Sí, el que lo enseñó.

¿Por qué es esta una forma tan efectiva de aprender? Porque cuando aprendemos con la intención de enseñar, dividimos el material en trozos simples y entendibles para nosotros mismos lo que también nos obliga a examinar el tema de manera más crítica y exhaustiva, ayudándonos a comprender mejor.

No tienes que ser un estudiante o docente para usar este truco. Intenta explicar lo que estás aprendiendo a tus compañeros de trabajo o aquella persona que creas que también le sirva la información. Si está aprendiendo un nuevo software, pregúntale a tu jefe si puedes hacer una presentación a tu equipo y así practicar respondiendo todas las preguntas que se originen. Escribe publicaciones en blogs y expresa lo que aprendes en simples palabras. 

5.      Invierte tu tiempo, en aquello que encuentras más difícil

Practicar lo que sabes es genial, sin embargo para sobresalir, debes salir de tu zona de confort y practicar cosas en las que no eres bueno. Esto se conoce como práctica deliberada y fue popularizado por Anders Ericsson(aquí un artículo relacionado).

Ericsson y su equipo estudiaron atletas expertos, violinistas y campeones de la memoria y descubrieron que pasaban mucho tiempo mejorando áreas donde eran débiles. Además de dedicar más tiempo a tus debilidades, Ericsson también enfatizó, cuan importante es la concentración mientras practicas. Si estás practicando mientras tu mente está por todos lados, no estás sacando mucho provecho de ello. 

Entonces, la próxima vez que te sientes para practicar una nueva habilidad, sal de tu zona de confort y desafíate a ti mismo. Concéntrate y con el tiempo lograrás un mayor nivel de eficiencia.

6.      Toma descansos

El cerebro tiene dos modos: uno enfocado y otro difuso. Para aprender, ambos modos son igualmente importantes.

Mientras estamos en modo enfocado, podemos aprender lo esencial de un problema. En modo difuso, podemos ver mejor el panorama general y reunirlo todo. Es posible que hayas notado que esto sucede en la ducha, cuando no te estás enfocando en algo en particular, de repente recuerdas algo que necesitabas o la solución a un problema.

Es importante dejar que el cerebro se relaje por un tiempo después de una sesión de estudio o práctica intensa, debemos darle tiempo para conectar los puntos.

Una buena forma de practicar esto es utilizando la técnica Pomodoro, que nos permite trabajar en un proyecto durante 25 minutos y luego darnos un descanso de 5 minutos. Después de cuatro sesiones de este tipo (es decir, 100 minutos de trabajo, con 15 minutos de descanso), toma otro descanso de 15 a 30 minutos. Esta técnica ayuda a mantener la mente vigorizada y a que no suframos de fatiga mental.

7.      ¡Se curioso!

¡Nada estimula más el aprendizaje como la curiosidad! Entonces, como dijo Einstein: “No tengo ningún talento especial. Yo sólo soy apasionadamente curioso”.

En lugar de dejar que un libro guíe tu aprendizaje, toma la iniciativa, busca respuestas de muchas fuentes, no te limites a memorizar teorías y técnicas, pregúntalas, piensa por qué son importantes, por qué son relevantes, juega con las herramientas y los conocimientos disponibles. ¡Verás lo que descubres! Puedes sorprenderte de ti mismo.

Cuéntame, ¿qué aprenderás hoy?

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