Una mirada antropológica del miedo

En estos tiempos del COVID-19, donde las personas tenemos miedo de salir, de interactuar y de hacer cualquier actividad de nos ponga y ponga a nuestro entorno en riesgo, quisiera dedicarle estas líneas al miedo. Entender antes que no quiero minimizar el miedo a esta nueva pandemia a nivel mundial que pone a prueba nuestra resistencia, nuestro comportamiento y empatía con nuestro prójimo.

¿Qué significa tener miedo? El miedo, un sentimiento individual pero también es una experiencia social.

El miedo que se expresa socialmente generalmente conduce a comportamientos socioculturales, que no son fáciles de entender desde el punto de vista antropológico.

El miedo es uno de los instintos básicos de la supervivencia humana, también nos puede paralizar y hacer pensar ¿Qué cosa estamos haciendo?, ¿es seguro?, ¿tendrá esta acción X, efecto negativo en mí?

Muchas personas enfrentan miedos diferentes todos los días, por ejemplo, hay profesiones que enfrentar miedo todos los días, como policías, bomberos, médicos (miedos diferentes, de acuerdo con las responsabilidades de su profesión). Pero las personas que tenemos una profesión diferente, también sentimos miedo, por ejemplo, mi mayor temor es el miedo al fracaso y, como resultado de ello, me esfuerzo y establezco objetivos altos para mí, de modo que me esfuerzo física y mentalmente.

Todos hemos experimentado y, sobre todo, hemos enfrentado diferentes tipos de miedo en diversas situaciones o escenarios y además en diferentes etapas de nuestras vidas. ¿Pero el miedo es realmente algo malo? ¿Podemos sacar algo positivo de él?, aquí algunas ideas para aprovechar el miedo:

  1. Miedo a lo desconocido: ¿Recuerdan el miedo que sentíamos antes de la llegada del año 2000? Todos pensamos que los computadores y las redes de energía y comunicación colapsarían, que sería un caos, pues todo lo automatizado perdería el control, sin embargo, no fue así, en cambio nos preparamos, y planificamos para que un cambio de milenio no nos afectara. Lo que me lleva al siguiente punto:
  2. Planificación: El miedo nos ayuda a hacer una gran brecha entre el “hoy” y el “mañana”. Pensemos en actividades cotidianas tales como alimentarnos, hoy por hoy ayudados no sólo de los nuevos modelos de negocio y la tecnología, podemos planificar que usaremos para alimentarnos mañana, planificar nuestro ingreso y gasto de acuerdo a ello y aplicar esta fórmula a nuestro entorno familiar. Si vamos un poco más allá, ¿Quién no ha pensado en esa pregunta, en donde me veo en 5 o 10 años? No hablaremos sobre las metas personales y profesionales, sino del camino que las personas decidimos recorrer, tiempo que invertiremos, así como recursos monetarios en base a nuestra visión de nosotros mismos. Establecemos un imaginario punto de partida y analizamos nuestro entorno con el fin de establecer indicadores que nos puedan ayudar a “medir” nuestro éxito.
  3. Enfoque y concentración: Hablando de las actividades de planificación que surgen por sentir miedo, podemos mencionar la fuerza y perseverancia con la que realizaríamos nuestras actividades. Por ejemplo, antes de un examen importante o presentación ante un potencial cliente, nos preparamos, tratamos de concentrar todas nuestras energías y concentración mental en aprender aquello que nos servirá para salir exitosos.
  4. Buscar Recursos: El miedo, nos hacer dar cuenta que quizás no tenemos todos los recursos necesarios para alcanzar nuestros objetivos. Esto podemos verlo en la sociedad moderna con productos “diferentes” que harán “nuestra vida más fácil” (ponga aquí la marca de su smartphone o Smart TV, vehículo híbrido, etc) , o títulos y programas de estudio que nos ayudarán a ingresar al siguiente nivel.  Y, es en ese proceso de tratar de mitigar el miedo, esa sensación de “falta de…” o “escases” de algo; que podemos descubrir oportunidades inesperadas, crear soluciones que no habíamos pensado que pudieran existir, es esta búsqueda de recursos la que hace que inventemos y que modelemos y cambiemos nuestra realidad. (Guardaremos espacio aquí para hablar sobre los nuevos modelos de negocio que surgen durante y después del COVID-19)

El miedo nos mantiene alerta, nos mantiene sobreviviendo y progresando, es un termómetro que nos permite saber que tanto estamos haciendo más allá de lo común. Nos ayuda a medirnos, a compararnos, aprender de nosotros mismos y de los demás.

¡Sobreviviremos y aprenderemos de este miedo, como siempre la humanidad lo ha hecho!